Medir no es solo acotar: es escuchar. Fotogrametría, escáner láser y croquis manuales se complementan con catas que revelan capas de encalados, pigmentos y reparaciones antiguas. Esta lectura estratigráfica ayuda a localizar pavimentos originales bajo solerías recientes, identificar morteros de cal frente a cementos rígidos y entender cómo respiraba el conjunto. Con esa base, el proyecto propone acciones puntuales, comprensibles y discutibles con propietarios, vecinos y administración pública.
Las humedades capilares son actor principal en patios: suben por muros, cristalizan sales y descomponen yesos. Antes de aplicar tratamientos, se estudia drenaje, ventilación cruzada, aporte de agua de riego y presencia de cementos impermeables que bloquean la respiración. Soluciones basadas en cal, encalados transpirables y correcciones de pendientes mitigan daños. El objetivo es restablecer el equilibrio higrotérmico, no taponar síntomas que volverán con mayor fuerza tras la primera lluvia.
El suelo cuenta una biografía de pisadas: canto rodado, losas calizas, hidráulicos y ladrillos cocidos. Las fuentes regulan sonido, humedad y alegría vegetal. Las carpinterías, con rejas y portones, orquestan sombras, privacidad y ventilación. Inspeccionar asentamientos, juntas, boquillas y rebosaderos evita pérdidas de agua y manchas. Un inventario minucioso permite conservar donde sea posible, reponer artesanalmente cuando falte pieza, y registrar cada acción para futuras generaciones y mantenedores locales.